CHILE ¿PAIS LIQUIDO?
BY JORGE ZEPEDA ARAYA
Los sociólogos siempre generan nuevas formas de ver la sociedad, tal es el caso de Zygmunt Bauman, autor del concepto «modernidad líquida» para definir el estado fluido y volátil de la actual sociedad, sin valores demasiado sólidos, en la que la incertidumbre por la vertiginosa rapidez de los cambios ha debilitado los vínculos humanos.
Estamos ad portas de una elección que probablemente será líquida, ya que las ideologías, los partidos políticos, las instituciones civiles y uniformadas, las religiones, antes venerables y sagradas, hoy en día se convirtieron en líquido que fluye, sin estructura de contención y directo a los desagües de la historia.
Solo así es posible entender las crisis que por todos lados afecta a muchas naciones, y especialmente a Chile en este tránsito crucial hacia algún puerto donde recalar.
Veamos los indicadores de confianza ciudadana; lidera la PDI con un 53%, seguida por las radios (51%), en la parte media de la tabla de posiciones, carabineros y fuerzas armadas 37 y 30% respectivamente, y en la parte baja, los poderes del Estado son los que presentan una menor “confianza” por parte de los encuestados, siendo los partidos políticos quienes tienen una menor cifra con un 2%, seguido por el Congreso (8%), el Gobierno (9%), y el Ministerio Público (11%). Estas últimas cifras son particularmente graves ya que no se puede confiar en un edificio cuyas bases y estructuras s encuentra en el peor momento de su licuefacción. ¿Será posible vivir con tan alto nivel de desconfianza en los partidos políticos?. ¿no será la hora de terminar ya con las categorizaciones del pasado, el duopolio derecha – izquierda y un centro político que al igual que mono de organillero, baila al compás de la música que se le toque.
¿Será posible generar soluciones alternativas a los partidos políticos?, ¿que hay con los independientes? Cual es su ideología, cual es su “ethos” será posible que gobiernen puros independientes, neutrales, como lobos solitarios que solo creen en su independencia y libertad, o bien solo son partes instrumentales de los partidos hegemónicos que hoy tienen ocultas sus banderas.
Se licuó el gobierno y se licuó el poder judicial incapaz de aplicar justicia de verdad, fallando de acuerdo a lo que se le dicta desde el poder, blandos con los delincuentes de cuello y corbata y duros con los más vulnerables.

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